domingo, 15 de mayo de 2016

Paris 2016

Mi primer viaje al extranjero, allá por el año 2001, del que recuerdo tan solo partes seccionadas fruto del paso del tiempo, fue la capital francesa, Paris. Pues bien, era un viaje pendiente con mi familia también, que se habló y planeó sobre todo en mi época de hospitalización hace ya más de 1 año, y que  coincidiría así con mi primer aniversario con doble cicatriz en la espalda :) Ahora, en cambio, presumía de cabestrillo por una luxación de hombro que depués de 2 meses aún me da problemas.

Algo sencillo, fugaz pero divertido. Así fueron nuestros 5 dias por Francia. Nos alojaríamos en un apartahotel a unos 15 minutos a pie de la Torre Eiffel, que podíamos ver entre los edificios desde nuestra ventana. Primera parada obligada pues, el subsodicho monumento durante la fria y húmeda noche parisina:


El sábado lo dedicamos a pasear por la calles del barrio de Montmartre, el famoso area de artistas y pintores, visitar la basílica del Sacre Coeur y alucinar con la grandeza del Arc de Triomphe y las concurridas calles de los Campos Elíseos.

 
Aquí dos fotos con 15 años de diferencia :)


No pudo faltar Notre Damme, la gran Opera, la plaza de la Concordia el Gran Palacio y la Plaza de los Inválidos.

El dia siguiente fue momento de subir a la Torre Eiffel y ver la ciudad a 300 metros de altitud. Madrugamos para que la cola para entrar fuera corta y llevadera. Aqui algún momento de una de las atracciones turísticas más visitadas del mundo:



Hubo incluso un amago de entrar al Louvre después, pero dado el agotamiento, la cola para entrar y sobre todo el frio que hacía nos ayudó a decidir que era mejor dejarlo para otra ocasión. Lo que si pudimos ver, mi hermano y yo, fue como el Paris Saint Germain perdía contra el Mónaco en un partido algo aburrido pero que tuvo su gracia por la visita a un estadio de fútbol nuevo para nosotros. Zlatan, al que tenía bastante idolatrado, hizo un partido soso y mediocre.


Nuestro penúltimo dia estaría marcado por la noticia de los antentados en Bélgica y nuestra incertidumbre si podriamos volar a casa al dia siguiente, dado que los aeropuertos empezaban a cerrar y a cancelar sus vuelos. Nosotros, por nuestra parte, decidimos ir a Versalles, una pequeña población a las afueras de la ciudad donde se encuentra el Palacio y los jardines, quizás más amplios y ostentosos que vi jamás. Creo incluso que la longitud de la parcela se perdia en el horizonte sin poder ver su final.


Nos dimos nuestro último paseo por el barrio de la Rue du Commerce y nos despedimos hasta más contar.

No llegaría a 24 horas a mi regreso a Madrid, que ya me estaba montando en otro coche para irme a Torrevieja a rematar la semana :)

....y por cierto, si alguien me ve en Amsterdam este finde, no es una alucinación causada por las setas :)

Keep moving!!

domingo, 1 de mayo de 2016

Vilnius, Lithuania

Pues como adelantaba en el post anterior, el siguiente destino sería el último de los paises bálticos que me quedaba por ver, Lituania.
Excusas que propulsaron el viaje fueron la presión nómada que me caracteriza, la ocasión de tener de nuevo una persona conocida en el pais (Darius, que conocí meses atrás en Laos) y el ofertón que brindaba Ryanair con vuelos por 70 euros ida y vuelta desde Madrid.
Una vez más, mi compañero de viajes sería mi propio hermano. Encontramos un hostal muy cerca de la estación de tren, donde nos dejaba el autobus del aeropuerto y acto seguido, fuimos al encuentro de mi colega Darius para comernos una enorme hamburguesa en un sitio hipster de moda. Estuvimos visitando todo el centro de la capital, con el aliciente de la presencia de un mercado gastronómico anual por todas sus calles. El frio apretaba, pero al menos no llovió o nevó en ningún momento.


Uno de los sitios más emblemáticos de Vilnius es la Torre de Geminidas, desde donde se observan unas vistas espectaculares. Si no me equivoco, es una de las varias torres que antiguamente estaban unidas por una gran muralla medieval, ya practicamente desaparecida. Dentro de la torre hay una pequeña exposición sobre la historia reciente del pais y la parte más llamativa fue la cadena humana que formaron miles de personas en 1989 desde Tallin a Vilnius a través de más de 600 km de longitud en forma de protesta y de enfrentamiento a las tropas soviéticas que pretendian ocupar de nuevo las repúblicas. 



La noche de Vilnius ofrece cientos de posibilidades y nosotros lo dimos todo en dos o tres discotecas del centro. Darius se retiró algo más pronto dado que jugaba al baloncesto al dia siguiente. A remarcar este dato, siendo los lituanos las personas más altas de toda Europa, lo que nos dejaba en una situación de desventaja ridiculamente grande a mi hermano y a mi.

La ciudad en si, recuerda muchisimo a la arquitectura e infraestructuras ex-comunistas de aquellos paises que tuvieron influencia o estuvieron bajo mandato de la Unión Soviética, pero a su vez, tenian una similitud escandinava en la forma de vestir, los tipos de locales y sobre todo, el dato más asombroso, todo el mundo habla inglés. 


El dia siguiente lo dedicamos a patearnos la ciudad un poco más, visitamos un museo de las víctimas del comunismo, estuvimos por el barrio artístico de Uzupis e incluso hubo tiempo para recibir un masaje de brazos y espalda en un Spa. Acabamos de la misma forma el dia, tomandonos unas copas en los garitos del centro.

La visita al pueblo de Trakai era casi obligatoria en caso de tener tiempo, y nosotros hicimos lo propio. Es una localidad a unos 30 minutos en autobus desde el centro, donde un castillo de tejas rojas emerge en un pequeño islote rodeado por un lago, que en esta época del año, estaba por supuesto congelado. Comimos en un restaurante de lujo armeno con unas pedazo de vistas y anduvimos paseando por los alrededores.

 

De vuelta a Vilnius, cenaríamos en un restaurante tailandés y una chica de forma espontánea se unió al ver que hablabamos español. La debimos de caer bien, dado que acabamos tomando dos copas más en otros dos bares y nos llevó con su coche al hotel Radisson para tomarnos otra copa en el bar de la planta 22. Muchas gracias Aurelija!!


La mañana antes de irnos, desayunamos con Darius y fue el encargado de llevarnos al aeropuerto en coche, despidiéndonos así de un pais curioso, de gente amable y educada y muy recomendable.


Acto seguido a mi vuelta a España a mi hombro le pareció una idea estupenda luxarse y tener que usar cabestrillo durante varias semanas. Pero de eso ya os dareis cuenta en las fotos de mi siguiente destino, que sería Paris. Oh lalá


viernes, 22 de abril de 2016

Back in Spain

En Septiembre de 2007 dejaba España para aventurarme en un Erasmus que hizo que me diera cuenta que hay vida y experiencias mas allá de nuestras fronteras y que supuso el principio de mi adicción a los viajes. Tras haber vivido en Suecia, Italia y República Checa y haber recorrido casi otros 50 paises más, era hora de volver a casa a organizar ideas y empezar nueva etapa, después de casi 9 años en el extranjero. 

Sensaciones raras y mezcla de sentimientos a veces contradictorios son los que han estado rondando mi cabeza estos últimos meses a mi regreso. Es una locura como puedes sentirte extranjero en tu propio pais, pero tras un periodo de adaptación, es exactamente igual que el movimiento migratorio inverso.

Después de asentar el culo y colocación de equipaje (para 9 años, haber traido escasas 3 maletas de vuelta no esta nada mal) llegaria el momento de buscar un curro rápido y sencillo mientras tanto, y que no tuve ningún problema en encontrar dando clases de inglés en la academia del barrio, que es lo que actualmente sigo haciendo.

Mis ansias de avión y mochila seguían muy latentes, por lo que en Febrero ya tuve mi primer vuelo del año esta vez a un lugar ya conocido como es Barcelona, y visitando a la señorita Laura a quien conocí en la isla de Koh Chang un par de meses antes. Un finde largo en el cual tuve la oportunidad de ver rincones desconocidos en mi visita anterior allá por el 2010 con la Swedish Crew. Dio tiempo también de ver a Toni y a Kamila, dos ex-compis de mi último trabajo en Brno que ahora viven por alli.


Habiendo organizado mis ideas y cogiendo unos hábitos de nuevo, mi programación de viajes se dispararía como siempre pasa a principios de año. Siguiente destino hace poco más de un mes, el cual contaré en el próximo post, coloreado en rojo en mi personalizado mapa europeo:



Y tomar un poquito de buen rollo, que hace mucho que no ponía video.

jueves, 7 de abril de 2016

Thailand: Koh Chang

Mi viaje por el sudeste asiático finalizaría donde empecé, en Tailandia. Volaría a Bangkok de nuevo, para pasar simplemente 2 noches y un dia en un hostal tranquilo al este de la ciudad, que fue elegido por Tiffany y por mi por el mero hecho de tener una piscina en la planta de arriba. Todo el dia allí, a excepción de un intento de ir a Kaoh San Road o al MBK, que fue frustrado dada la Bike Marathon que acontecía en la ciudad y cortaba muchas calles, lo que dificultaba la movilidad por la capital.


Recomendado por Tobi, decidí pasar mi última semana en la isla de Koh Chang, unas 4-5 horas al este, muy cerca de la frontera con Camboya. Fue una gran sorpresa, porque aún siendo la isla de más fácil y rápido acceso desde la capital, no tiene la afluencia de turismo masificado del sur del pais. Fui a parar al suoeste de la isla, a una zona llamada Lonely Beach, donde había una pequeña calle de pubs, mucha oferta gastronómica y una playa espectacular.

Rapidamente hice amistad con un grupo de solo travellers con los que tuve la fortuna de pasar mis últimos dias en el continente oriental. La primera noche estuve en un bungallow a unos 5 minutos a pie de la playa, pero la siguiente me cambié a los que había en primera linea, con piscina incluidos.
Me hinché a batidos, a Pad Thai, a cerveza, a conciertos reggae y a dar vueltas con mi motillo que alquile para toda la semana.


Aqui parte de la gente Koh Chang, Tito, Max y Laura entre otros...


Lo que merece la pena de la isla es el pueblo pesquero del sur, las puestas de sol en el lado oeste y por supuesto la gente que te acompañe en la aventura. A destacar un coco que casi nos mata en un restaurante al caer de la palmera, romper el techo y casi abrir la cabeza a algún comensal (la muerte por caida de coco es mundialmente más común que la de ataques de tiburón) e incluso eludí una multa por no llevar casco en la moto, alegando que era fan del Real Madrid. 
A reseñar también la canción que hizo furor en uno de los conciertos, por el que parece ser una estrella del Reggae tailandés, me encanta...Du Du Duuuu

Y a todo mi pesar, todo en esta vida tiene un fin, y mi aventura asiática caducaba inminentemente por la presión navideña de volver a Europa. Tres meses, cinco paises, muchos lugares, muchisima gente especial y una mochila al hombro es todo lo que han hecho que este viaje se vaya al baúl de "experiencias más espectaculares de mi vida".

Koh Chang-Bangkok-Doha-Budapest-Brno en la increible marca de 40 horas y C'est fini!


sábado, 2 de abril de 2016

Myanmar: Mandalay, Yangon

Tras despedirme de la espectacular ciudad de Bagan y comprarme un libro muy adecuado a esos dias ("Giorni in Birmania", si, lo encontré en italiano), Tobi y yo nos trasladaríamos a Mandalay, no sin ello despedirnos de nuestra compañera de viaje los últimos dias, la increible Nana.
Al llegar, la ciudad me recordó mucho a Chiang Mai, aunque bastante más grande, sería supongo por el cuadrilatero central que daba forma a la metropoli. Esa primera noche, la dedicamos al poco ocio que hay en el pais, es decir, unas cervezas y un masaje birmano (decepcionante si lo comparas con los thailandeses).

El dia siguiente, Tobi me abandonaría en su vuelta a Malasya y yo decidí andar aleatoriamente por la ciudad. Complete el cuadrilatero central (2 km por lado, 8 en total por tanto) donde se situa el Palacio e incluso me dio por visitar el zoo de la ciudad, en un acto de curiosidad si los birmanos trataban mejor a los animales que en Europa y pude constatar que me equivocaba ;(


El dia siguiente contraté un motorista para que me enseñara los alrededores. La idea inicial fue alquilar la moto por mi mismo, pero no disponian de scooters automáticas y decidí llevar chófer. Aún asi, creo recordar que me costó 12,000 kyats el dia entero (unos 10 euros). Mi excursión mereció totalmente la pena visitando para empezar la pagoda de Sagaing, en la cual se veia una vista espectacular.

Segunda parada fue en la ciudad antigua de Inwa, a la que tuve que acceder por barca para cruzar uno de los rios. Comí en un restaurante algo lujoso a orillas del rio y empecé a andar a posteriori evitando los paseos en burro o a caballo que los locales ofrecian. Tuve la oportunidad de jugar a un juego de chapas y cartas con unos campesinos y obviamente perder algunos céntimos por tan siquiera comprender las reglas del maldito juego. Caminando por los campos de maiz, conocí a unas francesas con las que pasaría el resto del dia.

 

El anochecer fue contemplado desde el puente de Anarapura, que era la tercera parada de mi pequeña excursión y se amenizó con algún batido de coco que otro.



Con las referencias del hostal de las chicas francesas en mano, decidí acompañarlas a cenar allí. Me iría esa misma noche en un bus nocturno, por lo que hice un pequeño viaje en moto para recoger mi mochila de mi hotel primeramente. Tiffany, una de las chicas, volaría el mismo dia a Bangkok que yo y decidimos coger un hostal juntos con para unos dias posteriores con el único requisito que tuviera piscina, y lo logramos!

La última fase de la parte birmana de mi viaje se localizaría en Yangon, que para llegar allí cogí un autobus nocturno y para llegar al hostal por la mañana, un birmano muy amable me ayudó y acompaño con un taxi, ahorrandome unos pocos kyats de turista inexperto. Después de descansar ligeramente por la mañana, visité la Sule Pagoda, el Sky Buidling, el Estadio Nacional y los alrededores de la estación de tren, que tenía la típica arquitectura de las colonias inglesas africanas de los años 20. De forma espontánea y bastante original decidí ir al cine a ver Doctor Frankestein, que fue una basura, pero que me gustó la experiencia, por ser el único extranjero, por haber pagado apenas 1 euro, por ver con gran sorpresa que la ponian en versión original y lo más impactante de todo, ver como se ponia la sala de pie para cantar el himno de la nación antes de que la película empezara.



El siguiente dia conocí en el hostal a Valentina, una chica belga con la que tuve el placer de ver y patear toda la ciudad durante más de 7 horas. Vimos la págoda Shwedagon (por fuera), el lago de Kandawgyi y comimos en un gratificante buffet donde seríamos nosotros mismos los encargados de cocinar. Culminariamos el dia en un pequeño bar situado en un ático a base de mohitos donde nos juntamos con otras 3 amigas belgas y un grande del panorama brenense que casualmente estaba por Myanmar, el italiano Alessio.


El dia siguiente fui a visitar por dentro, esta vez si, la gran págoda de Shwedagon, que es la más grande de todo el sureste asiático. Realmente impresiona su luminosidad y sobre todo su magnitud. Por último gocé de una tarde soleada en el parque Sule con Valentina y compañia y me despediría de tan increible pais con dirección de nuevo a Tailandia.


Y pido perdón por dos cosas: la tardanza en las publicaciones, pero es que con un hombro dislocado y el brazo en cabestrillo, la escritura es lenta y difícil; y por la escasez fotográfica, pero es que las semanas pasaban y empezaba a darme cuenta que prefería vivir la experiencia con mis retinas en vez de hacer tanta fotito :)

domingo, 13 de marzo de 2016

Myanmar: Kalaw, Inle Lake, Bagan

Birmania, probablemente el pais más inexplorado en el que he estado hasta el momento, se extiende en paralelo con Tailandia por las costas de Andamán y tiene como punto aéreo de referencia la antigua capital de Yangoon, donde aterricé tras mi paso fugaz por Singapur.

Tras el vuelo y un taxi a la estación de autobuses, me aventuraría en un viaje en autobús nocturno rumbo norte. Casualmente llegué 15 minutos tarde para coger el único autobús diario que va hacia Kalaw, mi destino en mente, pero tuve la posibilidad de coger uno hasta la población de Meiktila. Un aspecto curioso de los transportes y birmanos es llegar a los destinos a mitad de la noche (2-4 de la mañana) para invitar al turista a pagar alojamiento cada noche. Al llegar al pueblo, tuve que apañarmelas para llegar a otra pequeña agrupación de minivans (no puedo ni llamarlo estación, por ser un simple cruce de calles) la cual me llevaría a Kalaw, pero que saldría en unas 3 horas. Al menos, el conductor me dejó una manta y una almohada y me eché a dormir mientras tanto. Otras 4 o 5 horas me esperaban más tarde y por fin llegaría a mis destino 22 horas después de haber salido de Singapur.

Mi empeño por llegar a Kalaw era justificado. Allí había quedado con mi amigo Tobi, un gran peso pesado y personaje de mi idolatrado año de Erasmus, quién ya llevaba una semana recorriendo el pais. Los primeros pasos por Birmania serían enfocados a encontrar un buen camino y guia de trekking y tomar alguna que otra cerveza y whisky, con el aliciente de poder ganar algunos kyats (la moneda birmana), otra ronda o incluso una scooter con los sorteos de sus chapas. En las siguientes dos semanas, algo gané, pero nada que recalcar.


Elegimos pues un trekking de tres dias de unos 60 km por una ruta algo alternativa (tal y como nos dijeron, coincidimos con 2 o 3 grupos nada más por los senderos). Nuestro grupo se compondría por 3 neozelandeses, una pareja belgo-francesa, una suiza, Tobi y yo. El primer dia anduvimos unas 6 horas por grandes campos de chilli y montañas espectaculares. Llegaríamos a una aldea, donde una familia amablemente nos acogería para pasar la noche. Carecian de electricidad y agua caliente, aunque tenían una buena poza con agua helada para, al menos yo, lavarme las manos y la cara. La comida y la cena, nos la preparaba un cocinero incluido en el trekking que se adelantaba en moto a nuestras paradas posteriores.

 

El segundo dia caminamos los kilómetros que correspondian y acabamos durmiendo en uno de los parajes más peculariares de todo el viaje, en un templo budista. Un sitio mágico donde pudimos cenar, contar alguna historia de miedo e incluso beber en el bar más cercano. Cuando me refiero a bar, en Birmania significa una casa de algun aldeano que vende whisky y que a veces dispone de dos o tres sillas a la puerta de su choza :) A destacar fue el partido de fútbol que jugamos contra los propios monjes pero muy a mi pesar, no tengo fotos de ese momento.



Según lo planeado, y con alguna caida de regalo dado el suelo húmedo del rocio, llegaríamos a Inle Lake el tercer dia a la hora de comer y recorreriamos el lago de sur a norte en una barca a motor de popa larga. Descansamos en el pueblo y nos despedimos de nuestros compañeros de caminata de los últimos tres dias.

 

La mañana siguiente una simpática japonesa llamada Nana se uniría a Tobi y a mi en el autobús de camino a la espectacular población de Bagan. 10 horas de viaje para tan sólo 250 km, pero es que las carreteras birmanas no dan para más, exceptuando la autopista Yangoon-Mandalay. Tres dias visitando págodas, en las e-bikes (motos eléctricas), viendo puestas de sol y amaneceres de postal.

 
 
 

Compré varios dibujos de acuarela a los locales y transformé un bambú como medio de transporte para no arruinarlos en mi mochila. Y es que la ocasión lo merecía porque en mi ranking personal de maravillas del mundo, tengo que colocar este lugar en mi segundo sitio favorito del mundo a nivel monumental después de la majestuosa Petra de Jordania.


La fotito con el traje escocés es bastante aleatoria, pero la historia es bastante sencilla. Tobi venía directamente desde el carnaval de Colonia en Alemania y se trajo el disfraz, así de sencillo.

Ya queda menos para terminar de resumir mi viaje asiático, y debo darme prisa porque se acumulan los posteriores :) Bagan es simplemente impresionante: