domingo, 20 de septiembre de 2026

República Dominicana

El "viaje de colegas" del año se estuvo complicando los meses y semanas previas por diversos motivos. Algunos destinos estaban los vuelos por la nubes y otros se cancelaban o cambiaban de fechas por el conflicto del estrecho de Ormuz. En una carrera contrarreloj para encontrar algún destino apetecible, finalmente se cruzó en nuestros planes, la República Dominicana.

Yo por mi parte, cuadré el viaje con 19 horas de diferencia con respecto a la vuelta del viaje a Madeira, aprovechando mucho más los dias libres de esa forma.

Los maestros de ceremonias en este caso, Luis, Juanfran, Miguelito y un servidor, junto a la aparición estelar desde Colombia de Tobi.

Primera parada, la capital, Santo Domingo. Con una arquitectura colonial en la parte antigua, muy parecido a Cuba pero sin la pobreza y la necesidad extrema de allá. Alquilamos un airbnb cerca de la costa a un americano "muy bacano". Dimos un gran paseo por el centro tras el jetlag y pudimos comprobar el ambiente festivo por las calles que se respira a cualquier hora del dia, con la música caribeña a todo volumen en cualquier comercio, casa o restaurante.


Alquilamos un carro, como se dice allí, y nos dirigimos a la península del Samaná, a una pequeña población llamada Las Galeras, donde un resort prácticamente para nosotros solos haría una estancia tranquila en paisajes paradisiacos. Sería por la temporada baja y las tormentas intermitentes caribeñas, pero no encontramos mucha gente ni ambiente en la localidad.


           

Con un pequeño barco, pasamos una mañana entera visitando la Playa del Aserradero y sobre todo la Playa Frontón, donde a parte de beber agua de coco natural, pudimos nadar en aguas cristalinas.




Ya con nuestro propio coche nos acercamos también a la kilométrica Playa Rincón, que era salvajemente espectacular


Una vez nos despedimos de los dias relajados en Las Galeras, contratamos una excursión desde Samaná que nos transportaría en barco a visitar el Parque Nacional de los Haitises, donde rias con manglares y cuevas milenarias hicieron la ruta más que interesante. Se comía en una especie de resort en decadencia en medio del parque natural, donde el bufet libre a base de pollo, pescado y arroz dejaba mucho que desear, pero hacía su función alimentaria a la perfección. Los puntos de interés básicamente fueron en la Bahía de San Lorenzo donde visitamos un par de cuevas y nos adentramos con el barco en rias que se asemejaban a partes del Amazonas.


Nuestra siguiente parada sería Las Terrenas, donde estuvimos tres dias en un apartamento de lujo con piscina infinity en el ático y donde teníamos todos los resturantes y garitos a tiro de piedra.


A parte de las correspondientes cervezas y los paseos por el pueblo, pudimos conocer sitios curiosos como Playa Bonita y Playa Cosón, donde se graba el famoso programa de la Isla de las Tentaciones. Las villas a la orilla de la playa la verdad que espectaculares.

La mejor experiencia en mi opinión del viaje fue el alquiler de un quad para recorrer gran parte de la península, pasando por el Salto del Limón, El Rancho español, los Sanchez y demás pueblitos pequeños de alrededor. Hicimos varias paradas en alguna fábrica artesanal de puros, de café y de rón.





Con todas esas experiencias, volvimos a Santo Domingo, donde nos esperaba el americano para darnos cobijo de nuevo en su airbnb y seguir bebiendo rón, no sin antes hacer una parada en el camino y visitar el Parque Nacional de los 3 Ojos. Son una serie de grutas bajo tierra ya cerca de la capital donde, por cierto, hacia una humedad y un calor de locos.

Dando nuestros últimos tumbos por Santo Domingo, el vuelo lo teníamos por la tarde-noche, por lo que pasar un dia entero con las mochilas tras hacer el checkout y el calor que azotaba era impensable. Por tanto, la mejor opción fue probar la opción del turismo cutre de pulserita en hotel todo inlcuido, ya cercano al aeropuerto. Toda una experiencia que nos permitió descansar, estar un rato más en la playa, echarnos la siesta incluso y comprobar lo avariciosa que es la gente en los buffets y en las barras libres. 

Y sin más contar nuestra aventura dominicana llegó a su fin, teniendo los nuevos viajes programados en muy pocos dias. Que el ritmo no pare ;)

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