miércoles, 6 de enero de 2021

Back in Canarias

Nuevo año, nuevo diseño de blog. Llevaba bastantes años con el diseño actual y un par de banners indeseados que no lograba quitar, me han empujado a hacer este cambio, que por otro lado era necesario. Renovarse o morir.
Los doce meses que hemos dejado atrás, han sido quizás los más extraños que he vivido hasta la fecha (ya nunca osaré predecir los futuros, dada la película de ciencia ficción que estamos viviendo) y las entradas del blog han sido prácticamente inexistentes, por el simple motivo de la forzada falta de viajes.
Lo más sensato y lo burocráticamente más sencillo por el momento era moverse por el territorio español en contadas ocasiones. En busca de sol y playa en este invierno tan atípico, la mejor opción era Canarias una vez más, y con la excusa de tener varios amigos allí, la visita se convertía administrativamente legal, ya que Madrid sigue con ciertas restricciones de movilidad.
Con PCR obligatoria, me embarqué en mi segundo vuelo del año (que estadística más triste) con destino Agaete, un pueblo al noroeste de la isla de Gran Canaria donde tres amigos de mi añorada Brno pasaban el invierno trabajando remotamente y mi amigo Tobi seguía su viaje por el mundo en solitario. 


Para seguir con el distanciamiento y las medidas, yo me quedé en un apartamento con Tobi en el casco viejo del pueblo, mientras los otros tres personajes disfrutaban de un bungalow de dos plantas en la colina de cara al mar.

Agaete está a una media hora de coche de Las Palmas, lo que lo convierte en más de 1 hora en transporte público, infraestructura, que en las islas, deja mucho que desear. Es un pueblo pesquero con un puerto muy turístico y pintoresco, rodeado por unos verdes acantilados dignos de la era jurásica. El símbolo de la ciudad es el llamado "Dedo de Dios", que era una formación rocosa muy afilada y genuina dentro del mar. Era, porque en 2005 la parte más alta de la roca colapsó debido a una tormenta y dejó a la población sin su característica piedra.


Mi llegada matutina a la isla fue aliñada y bienvenida con un sin fin de botellines, licor de hierbas y copas, que resultaron en un ataque nocturno a la pata de jamón que esta gente custodiaba en su terraza a la luz de la luna y el murmullo del mar.


Los dos dias posteriores fueron para explorar los alrededores a pie por las rutas de senderos que existen por la zona. Fuimos a la playa de Guayedra, una caminata de 1 hora y poco por trayecto por unos desniveles curiosos. Playa rocosa y de violencia marítima accesible también por un hotel cercano. El dia después intentamos llegar a la explanada del Parque Natural de Tamadaba, pero dimos la vuelta unos kilómetros antes, aunque las vistas que nos regaló el paisaje durante las más de 4 horas de hikking fueron espectaculares. 




Cabe destacar los chapuzones en el mar en pleno diciembre en las piscinas naturales de Agaete, que son toda una pasada.


Para mis últimos dos dias alquilamos un coche, que más tarde se quedaría Juan Pablo para poder movernos un poco. Primer dia movidito, viendo unos sitios que no había visitado las anteriores veces:
- Barranco de las Vacas, formación rocosa erosionada con unos senderos sinuosos muy peculiares. La verdad, es que había demasiada gente haciendo la ruta por lo que nuestro paseo fue muy breve.


- El Bufadero, el cual no había visto en todo su esplendor con el mar tan agitado. (no hice la mejor foto la verdad)


- Teror, una localidad en el centro de la isla famosa por su chorizo y sus calles coloridas



- El Faro de la Sardina, lo que sin duda fue lo más impresionante del viaje. Un atardecer viendo como las olas rompían con una violencia enorme uno de los pequeños cabos de la isla. Las imágenes no hacen justicia del espectáculo natural que se podía contemplar allí.



Mi último dia completo lo pasé con Tobi haciendo la ruta algo más turística y la cual ya había hecho el año anterior. Fuímos a las dunas de Maspalomas, a comer a Pepe el Boya en Arguineguín, a que nos clavaran casi 4 pavos por un café en Puerto de Mogán y unos intentos fallidos de ver el anochecer en el Pico de las Nieves o en el Roque Nublo, pero la niebla de aquel dia no nos dejó apreciar con claridad.




La jornada y practicamente el viaje acabaría amenizado por una pedazo de cena con ensalada de pulpo que se curró Matteo.

Y así despedía 2020, viajando de nuevo a la península el último dia del año, un año que dificil olvidaré en todos los sentidos. Un placer haber trabajado con este equipazo durante algo más de un año enseñando inglés, see you soon mamagüevos



Y en unos dias, empieza otra gran aventura...


lunes, 12 de octubre de 2020

Life is a trip

Los meses pasan y el covid no frena, cosa que me impide momentáneamente seguir moviéndome por el bonito globo terráqueo. Ya sea la llamada segunda ola o la primera que aún no se ha ido, el futuro cercano pinta feo para seguir sellando páginas en el libro mágico, también denominado pasaporte.

Por eso, mi mente no puede parar de soñar en diferentes destinos para los próximos años y ojalá se materialicen. El post de hoy irá dedicado, por tanto, a una gran lista de los lugares que han pasado por mi cabeza y que prometo que visitaré más tarde o más temprano (espero leer este post en 15 años y haberlo visto en su totalidad). Aunque son muchos, en el post de hoy me centraré tan solo en los europeos y de Oriente Medio. Ahí van mis destinos:

- Empecemos con el territorio nacional, que siempre es más fácil de alcanzar:

    - Ronda, Málaga: su espectacular puente en ese desfiladero lleva tiempo invitándome a verlo. 

    - Las 7 islas Canarias y su respectivo islote La Graciosa. El invierno pasado hice mis primeras                 incursiones en Tenerife y Gran Canaria, las mayores del archipiélago, cosa que me hizo pensar lo          bonito y curioso que sería visitarlas todas.

    - Ermita de San Juan de Gaztelugatxe en la costa bilbaína, por su enclave de película que debe de               impactar.

    - Cádiz. Parece mentira, pero es cierto, el menda nunca estuvo en toda la provincia sureña, y ya es           hora de disfrutar de esas playas y de su gente.

    - Ceuta y Melilla. Las dos ciudades autónomas en el continente africano deben de ser más que                   curiosas por su mezcla hispano-musulmana.

- Portugal:

    - Oporto  en nuestro pais vecino. Hice incluso un intento de ir hace 3 o 4 navidades, pero mis                   amigos de Coimbra me atraparon y no me dejaron continuar.

    - Islas Azores y Madeira. Me imagino un pequeño Hawai en medio del Atlántico.

- Francia:

    - El pais vasco francés por la zona de Biarritz, sitio más que curioso por la mezcla cultural y su               cultura de surf.

    - Monte St Michel. Años y años que me ha maravillado las fotos de esa gran catedral y alrededores y        su acceso que juega con las mareas.

    - Costa Azul: Montpellier, Marsella, Niza.

- Micro-estados europeos: desglosarlos en varios viajes, en combinación con otros o incluso hacer uno exclusivo para ver los diminutos paises de Andorra, Mónaco, San Marino y Liechtenstein.

- Malta: otro pais diminuto en forma de isla que invita a ser visitado en verano para disfrutar de sus playas y su milenaria cultura.

- Chipre: si seguimos moviéndonos por el Mediterráneo, en su parte más Este, este pais dividido entre turcos y griegos lleva siendo también varios años un destino más que estudiado. Ha habido ya 2 intentonas en ir, que por diversos motivos han sido canceladas.

- Italia: uno de los paises que mejor conozco de Europa, y que me acogió durante 6 mesecitos, el cual me faltan sitios que me gustaría poder visitar:

    - Sicilia: una parte mítica del pais, muy castigada por la Mafia, pero que merece descubrir todos sus          rincones.

    - Le Cinque Terre: parte costera de obligada visita.

- Paises Bajos: hubo un tridente de ciudades que siempre quise hacer, y aún no se presentó la oportunidad, Rotterdam, Utrech y Eindhoven.

- Austria: pais montañoso del cual solo conozco la capital, pero el cual he pensado en varias ocasiones hacer una ruta en coche para ver las ciudades de Salzburg, Innsbruck y el pequeño pueblo de Hallsttat.

- Irlanda: solo volvería al pais para ver Galway de la cual me han hablado exageradamente bien.

- Dinamarca: no me da ninguna curiosidad su parte continental, pero hay dos sitios fascinantes que me encantaría ver en viajes independientes o en uno solo:

    - Islas Feroe: lo que tengo claro que aquí iría acompañado, por la soledad que puedes verte envueto          en este archipiélago. Los paisajes que he podido ver en fotos me parecen dificiles de superar.

    - Groenlandia: mera curiosidad de la vida esquimal y de las condiciones climáticas extremas.

- Suiza: sin ciudades específicas, pero claramente con trekkings y buena ruta de carretera.

- Albania: mi simple curiosidad se basa en ser el único pais del sudeste europeo que no he visitado y la cantidad de búnqueres antitanque que hay por todo el pais.

- Ucrania: pais el cual tuve el gusto de explorar hace 1 año y medio y que iba a continuar el verano pasado, pero que gracias a la aventura moldava fue aplazado.

    - Odessa: capital del lujo veraniego ucraniano por unanimidad. El ratio de mujeres bellas me han               dicho que no es comparable en ninguna parte del mundo. Un dia lo tendré que comprobar.

    - Sebastopol: la famosa península de Crimea, que no se ahora mismo si situarla en Ucrania o Rusia.

- Georgia, Armenia y Arzebajan: viaje que tenía confirmado y que el covid jodió. En estos momentos también se encuentran en guerra por la región de Nagorno Karabaj, territorio en disputa al que también tenía la intención de ir. Los otros dos territorios en conflicto de Abjasia y Osetia del Sur están en mis planes.

- Rusia

    - A lo grande, por medio del Transiberiano o Transmongoliano aprovenchando para ver Mongolia y           acabar en China. Sin duda uno de los viajazos que llevo más de 6 años como loco por hacerlo.

    - San Petersburgo: tampoco sería de recibo perderse otra joyita soviética.

- Líbano: siempre he tenido fijación por meterme un fiestón en Beirut. Algún dia lo haré.

- Palestina: aunque lo atravesé en dos ocasiones, tengo que pararme para visitar

    - Jericó: la ciudad más antigua del mundo. Debería estar en la mente de cualquier viajero.

    - Belén: sitio bíblico y mítico donde los haya.

- Irán: otro de mis paises fetiche. Años y años llevo fijándome en el pais persa. Me gustaría un viaje largo de al menos un mes, por lo que no tengo sitios concretos fijados.

Una gran chapa de datos y de pensamientos muy personales, pero que por el momento es lo más parecido a viajar que podré hacer en los próximos meses dada la situación de la pandemia mundial. Nos centraremos en el deporte, en el turismo nacional o local y seguiremos pasando pantallas del videojuego de la vida.

Till then, be strong and be safe my friends...

jueves, 27 de agosto de 2020

Ibiza

Muchas semanas, que se han convertido en meses, de parón bloguero y viajero dada la situación a escala mundial a la que nos enfrentamos. La planificación de viajes ha pasado a ser una ruleta rusa y si finalmente se materializan, poco menos que un lujo. Tras los meses de confinamiento y la temporal mejora frente al coronavirus, el verano prometía una tregua al menos a nivel europeo y por tanto mi cabeza empezó a maquinar fechas y destinos. Mirando dentro de la Unión Europea, se planteó en un inicio Chipre como posible destino veraniego, más tarde hubo flirteos de rutas entre Finlandia, Estonia y Letonia. Tras ver que la situación volvía a estar inestable, nos centramos en cruzar la menos cantidad de fronteras posibles, por lo que elegimos solo Letonia. El virus resurgia y acotaba destinos, por lo que se empezó a plantear viaje en carretera de alguna de las costas francesas o incluso portuguesas. Pero a principios de agosto España empezó a ser vetada en casi todo el continente, por lo que el turismo nacional era la única opción, y la balanza se inclinó por Ibiza, experiencia que contaré en las siguientes lineas.

La isla bonita con fama mundial de sobra conocida por sus macrodiscotecas y fiestas descontroladas, se ha transformado en un destino mucho más tranquilo para explorar sus calas dado el cierre de todo el ocio nocturno. Los elegidos para este viaje improvisado fueron el señor Vela, Juanfran, Alvarito, mi hermano y un servidor, donde coincidiriamos también con Karla y Raúl.

Los primeros 4 dias los pasamos en un Airbnb en Playa D'en Bossa donde exploraríamos los aledaños y las calles de las discotecas más famosas vacias de lo que en anteriores veranos era un hervidero de gente. Asistimos a lo que podriamos llamar un cierre de Ibiza en un pub llamado Murphy's, dado que al dia siguiente la normativa cambiaría cerrando todo el ocio nocturno sin distinción.

Aprovechamos también para visitar la vecina isla de Formentera, a la que fuimos en ferry y exploramos con un coche de alquiler. La isla es verdaderamente pequeña y en un dia puedes recorrer sus puntos de interés fácilmente. Fuimos a ver el Faro de Mola y comimos en un paraje espectacular con una cala de agua cristalina llamada Es Codol Foradat. Pasamos toda la tarde en la conocida playa de dos orillas Ses Illetes y nos despedimos de la pequeña y acogedora isla para volver a Ibiza.


El dia posterior la cala elegida fue Xarraca donde también nos dimos un buen homenaje en el restaurante de la propia playa y fuimos a ver el atardecer a Benirrás, sin duda una de las partes más hippies de la isla. 


El dia de después intentariamos ir a cala D'hort pero nos pilló el toro con la hora y solo pudimos disfrutar de sus vistas desde el mirador viendo el peñón de Es Vedra. Comeriamos algo rápido en el pueblo de San José y disfrutamos de la cala Bassa nadando y haciendo un poco de snorquel. Alvarito volvería a la península ya.


El martes nos mudamos de campamento base y nos iríamos a San Antonio, y tras dejar a mi hermano en el aeropuerto, los tres mosqueteros que quedábamos, fuimos a ver el puerto y la ciudad de Ibiza, la cual me sorprendió mucho por sus calles sinuosas y particulares.






Los madrugones son obligatorios si quieres entrar en las playas, sobre todo con la nueva normativa, por lo que hubo que hacer lo propio para pasar la mañana en cala Comta. Por la tarde exploramos los acantilados de la Punta Galera, donde pudimos disfrutar de unos buenos saltos al agua. Rematamos el dia con una puesta de sol en el conocido bar Kumharas.





Nuestras ganas de explorar la isla no paraban y la playa de Aguas Blancas fue nuestro siguiente destino. Me gustaron muchas de las calas, pero si tuviera que elegir, quizás me quedo con esta última, por su aspecto salvaje y sus recovecos entre rocas, que la hacen de dificil acceso. Conocimos a unas chicas muy majas con las que volvimos a Punta Galera a ver la puesta de sol, cenar e incluso cayó un baño nocturno. Nos dio tiempo a pasar por la playa de San Vicente previamente también.

Y el último dia tocaría pasarlo entero en cala Tarida, donde nos despedimos de la isla hasta más contar.

Ibiza, un sitio que nunca me había llamado la atención, pero que me ha sorprendido gratamente y al que muy probablemente haya que volver.

Ahora de momento, toca quedarse quietecito y hasta más contar, y con todo el pesar de mi corazón este 2020 esta siendo sin duda el año con menos viajes de mi vida adulta. Be positive, be safe, let's travel soon!