miércoles, 14 de octubre de 2026

Denmark: Copenhagen, Helsingor, Gilleleje

Este blog cumple su mayoría de edad, llegando a la friolera cifra de 18 años. Significa esto que aquí un servidor lleva de manera ininterrumpida escribiendo para si mismo y algún seguidor que otro casi dos décadas, y lo más impresionante de todo es que las ganas de viajar siguen intactas.
Ya son 73 paises los que he podido conocer en estos años, por lo que cada vez se hace más complicado sumar uno nuevo a la lista. Pero el mundo es muy grande, muy basto y algunos rincones menos explorados que otros. Por eso mi viaje del verano fue a un sitio algo distinto, poco turístico, poco concurrido y que estoy seguro que alguno de vosotros no sabéis ni donde está. Pero antes de descubrir ese lugar, Marianne y yo nos pasamos una semanita bicicleando (como dice ella) por el norte de la isla de Zealand de Dinamarca y conociendo a fondo su capital, Copenague.

A nuestra llegada tempranera a la capital danesa, nuestro paseo empezó por el famoso barrio de Christiania, la parte más alternativa y hippie de la ciudad. No obstante, tengo que decir, que lo visité 19 años atrás, y el cambio es pronunciado, dejando atrás ese mercado ilegal de drogas duras para ser un espacio multicultural de arte, expresión alternativa, y muy muy turístico.





19 años de diferencia entre estas dos fotos....madre mia, como pasa el tiempo.


Nos dio tiempo a pasear y comer por el archifotografiado Nyhavn, el canal histórico de la ciudad, bordeado por casas antiguas de colores, restaurantes, bares y antiguos barcos de madera.


Seguimos la ruta por el parque de Langelinie hasta llegar a la famosa sirena de Andersen y nos echamos un buen rato en el césped al sol en la fortaleza de Kastellet.


Ya habíamos dado una buena vuelta por la ciudad y tras descansar la primera noche, nuestros siguientes pasos eran algo más original. Pasaríamos los siguientes cinco dias pedaleando por los pueblos costeros del norte de la isla tras alquilar una bici en el barrio de Klampenborg.


La primera ruta sería algo más de 2 horas reales en bicicleta, pero fuimos disfrutando de caminos por bosques y zonas costeras haciendo sus paradas reglamentarias, llegando a Helsingor, una ciudad al norte de la isla con una famosa fortaleza. Nos alojamos en una especie de albergue con unos buenos jardines y aprovechamos para disfrutar del triunfo del España en el Mundial, aunque a decir verdad el ambiente festivo danés brilló por su ausencia.





El segundo dia de bici el sillín era una auténtica tortura pero la ruta tenía que continuar por otras 2-3 horas. Seguimos bordeando la costa por pueblecitos pintorescos y muy muy tranquilos hasta llegar a Gilleleje. Allí nos alojamos en un hotel en primera linea de playa en una especie de complejo turístico rural a las afueras del pueblo. Ya nos pudimos dar los primeros chapuzones en el Báltico (técnicamente en el mar de Kattegat) y visitar el pier para comer pescado y marisco.




Ya habíamos recorrido unos 60-70 km en bici, pero aún nos quedaban varios dias y varios lugares que conocer, que descubriremos en el siguiente post.

domingo, 20 de septiembre de 2026

República Dominicana

El "viaje de colegas" del año se estuvo complicando los meses y semanas previas por diversos motivos. Algunos destinos estaban los vuelos por la nubes y otros se cancelaban o cambiaban de fechas por el conflicto del estrecho de Ormuz. En una carrera contrarreloj para encontrar algún destino apetecible, finalmente se cruzó en nuestros planes, la República Dominicana.

Yo por mi parte, cuadré el viaje con 19 horas de diferencia con respecto a la vuelta del viaje a Madeira, aprovechando mucho más los dias libres de esa forma.

Los maestros de ceremonias en este caso, Luis, Juanfran, Miguelito y un servidor, junto a la aparición estelar desde Colombia de Tobi.

Primera parada, la capital, Santo Domingo. Con una arquitectura colonial en la parte antigua, muy parecido a Cuba pero sin la pobreza y la necesidad extrema de allá. Alquilamos un airbnb cerca de la costa a un americano "muy bacano". Dimos un gran paseo por el centro tras el jetlag y pudimos comprobar el ambiente festivo por las calles que se respira a cualquier hora del dia, con la música caribeña a todo volumen en cualquier comercio, casa o restaurante.


Alquilamos un carro, como se dice allí, y nos dirigimos a la península del Samaná, a una pequeña población llamada Las Galeras, donde un resort prácticamente para nosotros solos haría una estancia tranquila en paisajes paradisiacos. Sería por la temporada baja y las tormentas intermitentes caribeñas, pero no encontramos mucha gente ni ambiente en la localidad.


           

Con un pequeño barco, pasamos una mañana entera visitando la Playa del Aserradero y sobre todo la Playa Frontón, donde a parte de beber agua de coco natural, pudimos nadar en aguas cristalinas.




Ya con nuestro propio coche nos acercamos también a la kilométrica Playa Rincón, que era salvajemente espectacular


Una vez nos despedimos de los dias relajados en Las Galeras, contratamos una excursión desde Samaná que nos transportaría en barco a visitar el Parque Nacional de los Haitises, donde rias con manglares y cuevas milenarias hicieron la ruta más que interesante. Se comía en una especie de resort en decadencia en medio del parque natural, donde el bufet libre a base de pollo, pescado y arroz dejaba mucho que desear, pero hacía su función alimentaria a la perfección. Los puntos de interés básicamente fueron en la Bahía de San Lorenzo donde visitamos un par de cuevas y nos adentramos con el barco en rias que se asemejaban a partes del Amazonas.


Nuestra siguiente parada sería Las Terrenas, donde estuvimos tres dias en un apartamento de lujo con piscina infinity en el ático y donde teníamos todos los resturantes y garitos a tiro de piedra.


A parte de las correspondientes cervezas y los paseos por el pueblo, pudimos conocer sitios curiosos como Playa Bonita y Playa Cosón, donde se graba el famoso programa de la Isla de las Tentaciones. Las villas a la orilla de la playa la verdad que espectaculares.

La mejor experiencia en mi opinión del viaje fue el alquiler de un quad para recorrer gran parte de la península, pasando por el Salto del Limón, El Rancho español, los Sanchez y demás pueblitos pequeños de alrededor. Hicimos varias paradas en alguna fábrica artesanal de puros, de café y de rón.





Con todas esas experiencias, volvimos a Santo Domingo, donde nos esperaba el americano para darnos cobijo de nuevo en su airbnb y seguir bebiendo rón, no sin antes hacer una parada en el camino y visitar el Parque Nacional de los 3 Ojos. Son una serie de grutas bajo tierra ya cerca de la capital donde, por cierto, hacia una humedad y un calor de locos.

Dando nuestros últimos tumbos por Santo Domingo, el vuelo lo teníamos por la tarde-noche, por lo que pasar un dia entero con las mochilas tras hacer el checkout y el calor que azotaba era impensable. Por tanto, la mejor opción fue probar la opción del turismo cutre de pulserita en hotel todo inlcuido, ya cercano al aeropuerto. Toda una experiencia que nos permitió descansar, estar un rato más en la playa, echarnos la siesta incluso y comprobar lo avariciosa que es la gente en los buffets y en las barras libres. 

Y sin más contar nuestra aventura dominicana llegó a su fin, teniendo los nuevos viajes programados en muy pocos dias. Que el ritmo no pare ;)