viernes, 10 de junio de 2011

Iceland II : Akureyri, Husavik & Myvatn

Era hora de poner rumbo al norte, haciendo el viaje más largo el primer dia debido a que estábamos más descansados. Hicimos los primeros 500 km de unos 1800 que recorrimos en total. Decidimos hacer pues la ruta del pais siguiendo el sentido horario, y suprimiendo la parte nor-oeste (la subpeninsula de Glama, Holmavik y Ofeigsfjardahheidi), porque suponian muchas horas de viaje extra y no teniamos tanto tiempo, perfecta excusa por otra parte para una futura visita a tierra vikinga.

Cargados ya de fiambre, pan y agua, empezamos la marcha y nada más salir de Reykjavik pasamos por un túnel bajo el mar a la altura de Akranes, el cual tuvimos que pagar al salir (único peaje de todo el viaje). Poco después pasamos unos pequeños pueblos (Skardshedi y Borgarnes) y algún que otro paisaje bonito. Luego fueron unas 3 o 4 horas de viaje algo aburrido y con vientos muy fuertes a través de un desierto volcánico. En esos 300 km de la carretera número 1 (la ring road) la verdad es que hay poco que ver. Investigamos un poco algún que otro pueblo costero (recuerdo Hvammstangi), pequeñas paradas en medio de las montañas y finalmente llegamos a nuestro destino del dia, Akureyri, la segunda población más grande del pais.






Comimos algo en un Subway y empezamos a darnos cuenta de las dificultades que tendría adaptarnos a los horarios de cierre de casi todo negocio o restaurante (máximo las 6 o 7 de la tarde). Dimos con un bar regentado por una islandesa sorda muy simpática, la cual nos presto su portátil intentando así dar con un Couchsurfer que nos acogiera esa noche. La búsqueda fue infructuosa y Dario y yo decidimos dormir en el coche al lado del puerto, mientras Matt encontró una guesthouse con sleepbag accomodation, es decir, un suelo y techo para dormir sin cama tan siquiera. El viaje inicialmente estaba planeado para dos, y Matt vio justo el gastarse el dinero en la habitación (como varios de los siguientes dias).


A destacar el australiano loco, que se vino al viaje en chanclas. Mi alma caritativa no pudo aguantar ver tanto sufrimiento, y le regalé mis zapatillas...madre mia! jajaja

Al dia siguiente no perdimos mucho tiempo en la ciudad y nos dirigimos aún más al norte. En el camino recogimos a un canadiense que hacía autostop y le llevamos hasta Godafoss, una casacada de agua impresionante.





Nuestro objetivo principal del dia era llegar a Husavik, y así lo hicimos. Una vez allí decidimos hacer la excursioncita en barco para ver las ballenas del mar Ártico. Mientras esperábamos a la salida del barco nos dimos una vuelta por Husavik, tomando una cerveza y comprando algún souvenir...que bonita la pata de Puffin (especie de pingüino islandés traducido como Fratércula o Frailecillo) disecada que me compré.


Tuvimos incluso oportunidad de ver el museo fálico que estaba en la ciudad, tan sólo por fuera y parte de la entrada, dado que excepto gracioso, no era nada del otro mundo.



Llegó el momento y la aventura del barco y las ballenas. Nos equipamos de doble capa de calcetines, pantalones y triple de abrigos, más el mono que nos proporcionaron en el barco, porque aunque fuera verano hacia un frio de pelotas (por cierto, hubo minutos que estuvo nevando). La calidad de las fotos y videos es pésima, dado que el barco era muy pequeño y se movia mucho, pero el recuerdo que tengo de ver ballenas jugando alrededor nuestro es imborrable. No fue fácil encontrarlas, pero tras 1 hora de búsqueda, el capitán del barco divisó 2 con las que nos entretuvimos por más de otra hora. La compañia era Gentle Giants y se alguien se anima, la recomiendo altamente, dado su 98% de posibilidades de ver a los cretáceos. El puerto goza de tener unas 10 especies de ballenas y nosotros dimos con 2 Minke Whales (Rorcual aliblanco) y un Harbour Porpoise (marsopa). Siento que la calidad de las fotos sea tan mala:









El dia había sido perfecto, pero había una manera de hacerlo memorable. Volvimos a la carretera número 1 dirigiéndonos a la zona del lago de Myvatn. Había otra terma geotérmica volcánica donde finalizamos el dia relajándonos con aguas de 40 y 50 grados, saunas y baños turcos. Por cierto he dicho ya que fuera llegamos inlcuso a los -3º? jajaja






Tras el relax, llegó la hora de encontrar sitio para dormir. Paramos en el pueblo más grande cerca del lago, Reykjahlid. Cenamos algo en un restaurante-granja con las ovejas y vacas acompañándonos, toda una maravilla. Matt volvió a dormir en una guesthouse (esta vez ya con cama y demás..jeje) y Dario y yo hicimos noche en el coche al lado de un sitio actividad volcánica que veriamos más adelante.





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