viernes, 3 de junio de 2022

Italy I: Siena, San Marino

Mi obsesión por conocer nuevos territorios sigue intacta con el paso de los años o incluso se acentúa cada vez más. Las vacaciones de Semana Santa me dejaban 8 dias con infinidad de posibilidades, por lo que la búsqueda en skyscanner fue intensiva, con ideas como Beirut, Túnez, Malta o Finlandia, pero una vez los precios de Ryanair vencieron la batalla y me decanté por la opción más barata.

Los vuelos serían Alicante - Agadir - Pisa por 4 y 5 euros respectivamente y luego vuelta desde Bergamo por otros 35 euros. Lo gracioso empieza en el propio aeropuerto de Alicante cuando me comunican que para volar a Marruecos se debe portar una PCR negativa, medida de carácter novedoso impuesta una semana antes al vuelo y junto a la vacuna, aunque solo sea para hacer un cambio de avión  y pasar escasas 2 horas en la terminal. Me indican que hay un laboratorio en la propia terminal que por 100 euros me realizan el dichoso test y empiezan mis momentos de duda.

Lo bueno de no planificar nada, es que los contratiempos no son ningún drama y pasan a ser parte de la aventura. Decidí no volar ante tal abuso sin justificación o criterio racional alguno y perder los 9 eurazos de los vuelos. Encontré otro vuelo al dia siguiente temprano por la mañana directo a Roma por unos 70 pavos, que pagué mucho más convencido. Al final no perdía apenas tiempo del viaje, ya que me ahorraba una noche de alojamiento y llegaba pronto por la mañana.

Situándonos entonces, el destino sería Italia, visitando ciertas zonas no conocidas aún. Tras un viaje en coche, avión, tren y autobús interminable, llegaba a la ciudad medieval de Siena, que me habían recomendado en varias ocasiones todas mis amistades italianas. Una maravilla de lugar amurallado y digno de ser uno de los más visitados de toda la Toscana, junto a Florencia.



El alojamiento en Siena fue de lo más complicado, al no existir la opción de Hostels o Bed & Breakfast, con lo que tuve que pagarme un Hotel. La opción más impersonal y menos sociable que conozco, pero la única posible. 

Me pateé todas sus calles viendo la Fortezza Medicea, la impresionante Piazza del Campo, el Palazzo Salimbeni, el cementerio monumental de Misericordia, todas las puertas medievales que daban acceso a la ciudad antigua (Pispini, Tufi, Ovile, Camollia, Laterina, San Marco), la Fontebranda...



La mañana de después la dediqué a la visita al majestuoso Duomo, entrando incluso en su Cripta y en el Campanario, donde se apreciaban unas vistas irrepetibles de 360º de todos los tejados de Siena y la vasta llanura de la Toscana.



No pude esperar mucho para empezar con la gastronomía italiana a ritmo de Margerita y Gelatto.

El viaje continuaría con un destino algo inusual, en trenes y buses pasando por Firenze Villa, Firenze Centrale, Faenza y Rimini. La tarde prometía cuando empezó a llover a mares y me encontraba en la parada de autobús para el último tramo del recorrido para llegar a la Serenisima República de San Marino. Conocí un iraní que ostentaba un número de paises visitados dificiles de alcanzar (más aún si cabe con pasaporte de Irán, el cual no es bienvenido en varios paises del mundo o requiere de una burocracia brutal). Omir, que así se llamaba mi nuevo acompañante, visitaría conmigo su país 101.

Un pais curioso donde los haya, poseyendo unos datos muy curiosos cuanto menos:

- Microestado independiente enclavado en Italia (solo hay 3 estados enclave en el mundo) de unos 33.000 habitantes tan solo. Es el quinto pais más pequeño del mundo.

- No pertenece a la Unión Europea, aunque sí acuña el €uro, siendo sus monedas las más preciadas por su escasa cantidad.

- Es el Estado más antiguo del mundo, siendo independiente desde el año 301 d.C. y sus fronteras no han sido modificadas desde hace más de 500 años, siendo por ello también el pais con las fronteras intactas más antiguas del mundo.

Llegar desde Rimini a San Marino en transporte público es bastante sencillo. Existe un solo autobús que conecta las dos ciudades en un trayecto de apenas 45 minutos y que me dejaría en la puerta de un Hostel a las afueras de la ciudad antigua. Al estar lloviendo, pasé lo que restaba de tarde hablando de miles de lugares con Omir en el citado hostal. Un sitio muy curioso este hostal también, ya que se encontraba en la planta superior de una discoteca semiabandonada, que le daba un ambiente bastante tétrico.

El dia siguiente reservado a visitar toda la ciudad de San Marino, siguió lloviendo, pero eso no nos paró los pies ni a Omir ni a mi, que decidimos patear las empinadas calles medievales de este microestado montañoso, sin llevar ni tan siquiera un calzado decente. En la ciudad se localizan imponentemente 3 torres que custodian el interior de la muralla con unas vistas que no pudimos contemplar dada la densa niebla que tapaba el panorama. El Parlamento se reúne en un edificio gubernamental llamado Palazzo, donde dos de sus Carabinieri nos dejaron ver su interior amablemente, aunque estuviera cerrado por la sesion plenaria que estaba aconteciendo.





Visitamos el Castello, el Museo de las curiosidades (nada especial) y nos alimentaríamos del plato típico del lugar, la Piadina, en sus decenas de formas e ingredientes.

El viaje seguiría por la costa de Rimini, pero lo dejaré para el siguiente post :) que intentaré postear lo antes posible, porque si no, se me va a acumular el siguiente destino. Y con la chincheta de San Marino, ya haríamos 59 paises y 2 territorios no reconocidos visitados alrededor del mundo!!

miércoles, 11 de mayo de 2022

Ruta del Bakalao

Al volver a territorio español y pasar muy de paso po la ciudad de Valencia, se me ocurrió no dejar pasar la oportunidad de visitar las ruinas de una de mis temáticas favoritas, la Ruta Destroy o mal llamada Ruta del Bakalao.

Una visita algo extraña, que pocos entenderán, pero a mi siempre me ha fascinado el movimiento cultural, social y musical que se vivió en Valencia en los años 80. Basicamente al terminar la dictadura, los locales de ocio no pusieron límites a su libertad, innovando en sus horarios, en su forma de atraer al público y en los shows que empezaron a darse. Si bien es verdad, las drogas tuvieron un gran papel en esas discotecas, y como consecuencia una concatenación de accidentes de tráfico por toda esa zona que alarmaron a las autoridades y acabaron por destruirla mediante leyes restrictivas y controles policiales.

El caso es que a mi me flipan los sitios abandonados, y empecé a localizar via gps las antiguas discotecas  más famosas de la época, algunas aún en pie y funcionando.

La gran A.C.T.V. situada en la playa de la Malvarrosa, que aún funciona con el nombre actual de Akuarela:


El Spook Factory, todo un referente de las noches más cañeras, también sigue abierto:

El Heaven, totalmente abandonado en la carretera del Pinedo:


La mitiquísima Puzzle, o lo que queda de ella, aún se puede ver imponente su estructura desde muchos puntos de la carretera:

Barraca, que si no me equivoco puede ser la más antigua de todas, y de hecho sigue abierta y funcionando con su mismo nombre:

Villa Adelina, justo detrás del parking de Barraca. Abandonada y en ruinas, pero con su mítico cartel intacto:

Y la estructura más original se la lleva la discoteca Chocolate, que también descansa abandonada en las proximidades de la Albufera:

Y con esta visita tan atípica finalizaríamos el viaje al sur de Francia con la furgoneta. Quise pasar por un pueblo que tiene una serie de instalaciones religiosas antiguas abandonadas también situado entre las localidades de Villena y Sax, llamado la Colonia de Santa Eulalia, pero empezó a llover y pensé que está muy al alcance de la mano para poder hacer otra visita en cuanto quiera.

Después de unos dias de trabajo, me fui con unos compañeros a subir el Peñón de Ifac de la localidad de Calpe. Una ruta no apta para todos los públicos de una hora de subida y otra de bajada, con unas vistas espectaculares. Sesion de fotazas:






No tardaría mucho en coger un nuevo avión....

martes, 12 de abril de 2022

French Basque Country

El tiempo este invierno no está acompañando demasiado en la península ibérica, ni siquiera en Levante, pero no es una excusa de peso para parar con los viajes y sobre todo aprovechar la casa con ruedas que me agencié.

La ruta a finales de febrero tenía como objetivo visitar en furgoneta el Pais Vasco francés y alrededores.

Hice paradita en Madrid, para asistir al famoso Techno-House en La Cubierta, ya por fin, tras dos años de pandemia, con el pretexto de que una buena fiesta al año, no hace daño (y en este caso, dos). La resaca del dia posterior obligó a retrasar el camino un dia, que fue aprovechado no obstante para ver a los amigos y descansar.




El inicio de mi visita vasca empezaría en la costa bilbaína, donde la imponente iglesia de Gaztelugatxe retaba a las embestidas del mar en su islote metido en el Cantábrico. A dia de hoy, el sendero que lleva hasta la iglesia, se encuentra cerrado temporalmente por reconstrucción, pero sus vistas desde los acantilados aledaños hacen que merezca la pena acercarse.

No podía dejar la ocasión de ver a alguno de mis amigos vascos, aunque fuera un dia entre diario y por la mañana. El más disponible esta vez, fue George, mi gran apoyo y amigo en esa Suecia del año 2007, que aunque no sea vasco de nacimiento, ya anda dejando descendencia por allí ;) Me acerqué a Astigarraga, donde viven él y Ainhoa, aunque ella se encontraba trabajando y disfrutamos de una comida muy bestia en una de las sidrerias del polígono. Gracias por todo Habibi.

Tras el fugaz recorrido por la vasconia española, crucé la frontera hacia Francia pasando por Hendaya y haciendo noche en el puerto de San Juan de Luz.

Madrugué el dia después y me pateé las calles de San Juan de Luz, un pueblo costero con mucho encanto y con una bonita mezcla vasco-francesa. 


De camino a Biarritz, me topé con la playa de L'uhabia, llena de unas pequeñas cabañas construidas con palos que no conseguí saber si eran fruto de una fiesta de dias anteriores, una obra de algún artista trasnochado o algún tipo de juego o tradición de la gente de la zona.

Llegué a Biarritz, uno de mis objetivos del viaje. Al ser un pueblo relativamente grande, decidí que llevaría su tiempo explorarlo y busqué un Hostel para pasar al menos una noche más cómodo y poder hacer uso de una ducha con agua caliente. Elegí Utopy Hostel, regentado por dos jóvenes surferas muy simpáticas y como dato curioso, era su primer cliente (ever), dado que el sitio era nuevo y abrían justo ese mismo dia 1 de Marzo. Ciudad espectacular que merece una visita y en la que pude incluso probar lo duro de un entrenamiento, dadas todas las cuestas que hay.



Quise seguir dirección norte y una senderista los dias anteriores me había hablado de una duna gigante a la altura de Burdeos. Pues allí que fui con ayuda de la querida Minerva, descubriendo que se trataba de la Duna de arena más alta de toda Europa, Dune du Pilat. Es un enclave genuino, metido en un gran bosque de pinos, seguido de la imponente masa de arena e inmediatamente después, el mar.


Con la ayuda de la app Park4Night, encontré un aparcamiento junto al mar a escasos metros de la duna, donde disfruté de un atardecer con arcoiris incluido y una buena cerveza vasca.


El tiempo empezó a empeorar y llegar a la ciudad de Burdeos me dio pereza por lo que decidí atravesar el Pirineo de vuelta y hacer alguna parada por pueblos pintorescos que me fuí encontrando, como Oloron de Sainte Marie o Borce-Etsau, donde hay un refugio de osos, que estaba cerrado al público en esos momentos. Antes de cruzar la cordillera, hay una impresionante fortaleza llamada Fort du Portalet construida en la roca de la propia montaña, que también se encontraba en restauración por lo que no pudo ser visitada.

Lo que si pude patearme bien fue la localidad de Jaca, situada ya en territorio aragonés y donde se encuentra la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales. En el centro de la ciudad también se sitúa la fortaleza medieval de Cidadela, donde hay varios museos y donde a dia de hoy, destaca en de las batallas en miniatura con soldaditos de plomo, toda una curiosidad.




Tras conducir más de 8 horas y recorrerme cerca de 1000 km ese dia, llegaría a las afueras de Teruel, donde dormí en un espacio habilitado para autocaravanas, ya en dirección sur de vuelta a Torrevieja. Antes de llegar de vuelta a mi ciudad, haría unas visitas peculiares a una zona de Valencia con mucha historia reciente, pero que contaré en el siguiente post.