jueves, 13 de enero de 2022

Cyprus I: Nikosia, Aiya Napa, Famagusta, , Limasol

La isla de Chipre llevaba en mi cabeza desde hace varios años y por fin se materializaba su visita en compañia de Juanfran. Tras el finde con la chicas en Atenas, volamos hacia la ciudad de Larnaca en el sudeste del pais mediterráneo y alquilamos un coche para poder hacer una ruta variopinta por la mencionada isla.

Antes de nada, es obligatorio poner en contexto la situación de este curioso territotio. La isla de Chipre es un pais de la Unión Europea situado en la parte más al este del mediterraneo a escasos kilómetros de la costa libano-siria. Sin embargo la isla se divide en dos partes: los dos tercios meridionales controlados por los greco-chipriotas ortodoxos reconocidos por la UE, y el tercio restante del norte de la isla que fue invadido por Turquia en 1974, autoproclamando la República Turca del Norte de Chipre de mayoría musulmana (pais o territorio solo reconocido por la propia Turquia).

Nuestra primera parada sería la capital del pais, Nikosia, que al igual que en otros conflictos bélicos, ha quedado dividida en dos por los territorios explicados anteriormente. El coche de alquiler solo tenía permitida la circulación (por temas de aseguradora) en la parte griega, motivo por el cual nuestro alojamiento estaría en esta zona. Poco que reseñar de la capital en su parte griega, una ciudad cosmopolita de grandes edificios financieros y comercios. La parte del casco antiguo conserva una muralla en forma estrellada donde en su mitad aparece la llamada "linea verde" o "linea atila" que hace como puesto fronterizo controlado por la ONU y las fuerzas de seguridad de ambos territorios. Para los extranjeros y turistas, esta frontera es tan sencilla de cruzar como presentar tu pasaporte (y a dia de hoy, certificado de vacunación Covid), pero para los habitantes de la isla no está permitido dicho cruce.

Nosotros cruzamos a pie hasta en un par de ocasiones a la parte turca de ciudad, comprobando la originalidad del lugar, sus precios muchos más bajos con respecto a la parte griega (a destacar aqui, que se paga con liras turcas) y sus infraestructuras en desarrollo. Paseamos toda la tarde por los laberintos de calles, visitamos varias mezquitas y nos hinchamos a café chipriota y alguna cerveza que otra.



Gracias a una recomendación de una camarera local, encontramos un sitio más que interesante el cual visitar al dia siguiente. Nos desplazamos a la zona este de la isla hasta un pueblo llamado Deryneia, el cual hacía frontera también con la parte musulmana, donde nos comentaron que había zonas abandonadas curiosas de visitar debido a la guerra. Para cruzar esta frontera, una vez más a pie, fue necesario hacernos un test rápido de antígenos según nos indicó la policía en nuestro primer intento infructuoso. 

Con nuestros test negativos y nuestras ganas de aventura, decidimos hacer autostop hasta la ciudad más cercana. Misión que se cumplió en escasos cinco minutos, cuando nos recogieron una madre con sus dos hijas, la mar de simpáticas y que nos hicieron incluso de guia rápida para saber que visitar en el lugar. Nos encontrábamos por tanto en la ciudad de Famagusta o también conocida como Gazimagusa. Lo primero que recorrimos fue uno de los puntos fuertes de todo el viaje en mi humilde opinión, la Ghost Town, situada entre la ciudad y la frontera pegada a la costa y que fue abandonada en los años 70 por el conflicto. Una visita que hicimos en unas bicicletas alquiladas y que puede durar infinidad de horas, dadas todas las edificaciones en situación de semi ruina que se encuentran en el lugar y que para dos amantes de lo abandonado fue todo una pasada.







Tras comer y y visitar las ruinas de las grandes iglesias que hace décadas poseía la ciudad, disfrutamos de más café en las afueras de la ciudad e incluso de un corte de pelo esteticamente dudoso por un barbero local.


Nuestra vuelta a la zona griega fue algo más lenta de lo previsto, ya que por la noche el autostop no fue posible y tuvimos que caminar cerca de hora y media de vuelta a la frontera. A decir verdad, tampoco nos dio la gana coger un taxi y nos pareció más "idóneo" pasear por una zona militarizada por la ONU a oscuras.

Aún así, llegariamos de nuevo a Deryneia para recuperar nuestro vehículo y seguir la marcha hasta la ciudad turística de Aiya Napa donde pasaríamos la noche. Nada que añadir de este lugar, un Benidorm al uso lleno de alemanes e ingleses bastante ebrios. Por la mañana si que visitamos los acantilados del Cabo Greco, que estaban bien pero sin ser ninguna locura paisajística.

El viaje continuaría el dia siguiente hacia Limasol, donde disfrutamos de un buen chevapi (el auténtico quebab) y veriamos un castillo poco interesante que albergaba la ciudad.

De camino a Paphos, visitamos las ruinas de Kourion, con su buen conservado anfiteatro y una puesta de sol impresionante. Valoramos si quedarnos a dormir en el coche en esa misma playa, cosa que se desvelará en el siguiente post.





viernes, 17 de diciembre de 2021

Athens 2021

Allá por el año 2010, tal y como sale reflejado en este propio blog, visitaba Atenas por primera vez en compañia de mi gran amigo Álvaro de mi etapa sueca. A decir verdad, y dado el gran volumen de viajes de la última década, de poco me acordaba más que de haber visto el Akropolis y tomarme tres cubatas por la ciudad. Pues bien, no era mala opción, volver a la que fue la capital de una gran civilización, y esta vez con la compañia de Daphne, su amiga Fani y Juanfran.

Volamos temprano por la mañana desde Budapest y sin dejar el equipaje en el apartamento, nuestra intención era visitar el Acrópolis directamente. El taxista nos hizo una parada previa en un sitio impresionante y que merece explicar brevemente su historia.

El gran y antiguo estadio de mármol blanco de Panathinaikó, donde se acogieron los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna hace ya más de 120 años. La estructura de gradas de mármol data del siglo IV a.C. y previamente había tenido asientos de madera, por lo que hablamos sin duda de una de las pistas de atletismo más antiguas y mermorables de la historia y todo ello en honor a la diosa Atena. Por otro lado, según las leyendas y la mitología griega, un héroe llamado Filípides, fue enviado a Esparta para pedir ayuda tras el desembarco de los persas en la ciudad de Maratón. Fue también el encargado de llevar la noticia de la victoria griega desde la misma ciudad de Maraton hasta Atenas, lo que inspiró la famosa prueba de atletismo de hoy en dia con distancia de 42 kilómetros y 195 metros.

Perdonar toda la chapa histórica, pero es que para un runner como yo, esto tenía un valor especial. Mis fotitos y videos corriendo por la citada pista, no pudieron faltar.

Después de dejar nuestras mochilas en un guardaequipajes, visitamos la archiconocida Acrópolis por fin. Un sitio, que por mucho que lo observes, no deja indiferente a nadie.




El intenso dia no paraba de darnos alegrias, y pudimos saborear un delicioso gyros original y disfrutar de las vistas que el apartamento ofrecía desde la terraza. El tiempo, por otro lado, acompañando en todo momento, soleado con temperaturas agradables. Noche especial también, porque era el cumpleaños de Fani y nuestra botella de champagne, no pudo faltar.


El dia siguiente decidimos alquilar un coche y tras dos horas de conducción presentarnos en las ruinas del Templo de Apolo en Delfos, otra maravilla de la antigüedad, todavía en buen estado y con unas vistas montañosas espectaculares. El pueblo aledaño de Delfi es una especie de resort invernal centrado en el turismo y con decenas de restaurantes y tiendas con prendas de abrigo.







El último dia por el pais Heleno, vimos el cambio de guardia en la Plaza Syntagma donde se ubica el Parlamento de Grecia. Es realizado por los evzones, una especie de guardia real-presidencial con unos trajes realmente ridículos en mi opinión. Parecen arlequines con pompones, sinceramente.

(captura de internet)

Paseamos por toda la ciudad, visitando la colina de Filopappou, las catedrales y ágoras cercanas al centro, el National Garden, el centro de conferencias de Zappeio y terminando nuestra ruta con unas copas de vino viendo el anochecer en la colina de Lycabettus.




Con esto dábamos por concluido el fin de semana con las chicas, y era hora de conocer un pais nuevo en compañia de Juanfran. Volaríamos a una isla muy curiosa pero que contaré en detalle en el siguiente post.

viernes, 26 de noviembre de 2021

Brno

Tras más de 2 años por razones más que obvias, por fin cogía un avión para salir de territorio nacional (si que había cogido varios vuelos para las islas Canarias y Baleares) con una ruta muy pintoresca.

En principio pasaría dos dias por Budapest, antes de volar a Atenas, pero hubo un cambio de vuelo de última hora que me harían pasar dos dias más por la capital húngara al final de la ruta, por lo que decidí visitar la ciudad que me acogió durante casi 7 años, mi querida Brno. Coche alquilado desde el propio aeropuerto de Budapest y tras atravesar Eslovaquia, llegaba a la segunda ciudad más grande de República Checa.

Dos noches visitando a las amistades que todavía quedan por allí y saboreando las tan añoradas cervezas checas. A destacar el cambio económico que he podido ver, comprobando la subida de precio e inflación de un pais que cuando llegué por primera vez hace ya una docena de años, comias un menú del dia por 2,5€, bebias medio litro de cerveza por 0,70€ o te comprabas un piso por 40.000€. Multiplica esto por 3 ( o por 7 en el caso de la vivienda) y obtendrás el coste actual.

El señor Hugo, Daniel y Veronika, Stepan y familia, la aparición estelar e inesperada de Lubos y el legendario Dario hicieron que me sintiera como en casa una vez más.


Al tercer dia era hora de poner rumbo a Budapest, donde me reuniría con la señorita Dafni, su amiga Fani y el señor Juanfran para volar juntos y pasar un fin de semana por Atenas. Más detalles, en el siguiente post.