viernes, 12 de noviembre de 2021

Andorra

Añadir un pais más a mi lista era mi objetivo tras dos años de sequía viajera y Andorra fue el destino más asequible, convirtiéndose así en el pais visitado número 56, si las cuentas no me fallan. Un recorrido que haría con la furgoneta Minerva, especializándome así en camping-gas, duchas exteriores y noches de estrellas.

El viaje empezó desde un pueblo de Jaén, pasando por Torrevieja apenas unas horas, visitando a la familia en Madrid otras pocas horas y tomando dirección norte a través de Aragón, Comunidad Autónoma que vagamente conozco y que ya era hora de visitarla.

La hora de comer cuadró por Zaragoza y recordé que Raúl, componente de la Big Family de Laos era de allí aunque vivía en Berlin. La casualidad se dio y estaba pasando unos dias por su tierra natal, por lo que pudimos vernos para un café y para que me enseñara la famosa Catedral del Pilar.


La noche la pasaría cerca de Fraga, localidad de Huesca que alberga la discoteca más antigua de todo el pais y habiendo pasado por el archiconocido Desierto de los Monegros, donde se montaban unos festivales con el mismo nombre.

Al dia siguiente, sin demasiada demora, crucé la frontera y me adentré en el minúculo pais montañoso de Andorra. Como curiosidades geopolíticas diré que Andorra no pertenece al espacio Schengen, ni tan siquiera a la Unión Europea, usando de facto, sin embargo, el €uro como moneda del pais. Su jefatura de Estado la comparten entre el Presidente de Francia y el Obispo del Seo de Urgel (localidad de Lerida) y su idioma oficial es el catalán, aunque sus habitantes suelen hablar a la perfección español y francés.

Al entrar en su capital Andorra la Vella, por su entrada sur, encontré un camping, que a la vez de ser económico, cómodo y céntrico, era la forma más sencilla de aparcar la furgoneta, ya que uno de los principales quebraderos de cabeza de los andorranos es la falta de aparcamiento en la ciudad. Estaba a escasos 15-20 minutos andando de las calles principales y se situaba a los pies de un centro deportivo donde aproveché para quemar zapatilla en su espectacular pista de atletismo.

Disfruté de sus calles y del paisaje pirenaico, que ofrece una temperatura muy agradable en verano. Estamos hablando de julio, que llevo un poco retrasado el blog. 




Dos sitios a destacar fueron el mirador del Roc del Quer con una vista de cuento de hadas y una ruta de pueblos con encanto como Bixesarri, culminando con Os de Civis, ya en la parte española.






Tras los dias andorranos, empecé a bajar por la costa catalana hasta e ir descansado por el camino, Cambrills, Vinaros, Benicassim y Moncofa donde dormí en un area de autocaravanas con un ambiente y un anochecer muy de pelicula de Terminator. Visité las Cuevas de Sant Josep en Vall d´Uixo e inaguré la temporada de playa por las costas valencianas.

Acabé el viaje visitando a Fer y Aroa en la localidad de Tavernes, ya cerca de la conocida Gandia, donde pasamos todo el dia por la playa, de comilonas y jugando con los niños.

Mi destino final sería Torrevieja, donde a partir de ahora será mi base de operaciones para los viajes, porque si amigos, ahora vivo junto al mar :)

lunes, 11 de octubre de 2021

Van life

Sin duda alguna este ha sido el parón más grande desde que empecé el blog allá por el año 2008. Aunque también hay que reconocer que mantener una continuidad y persistencia en algo parecido a un diario, es complicado y altamente inestable. Aún así, retomaré la escritura y los viajes tras este parón que un maldito virus nos ha dado a la gran mayoría del mundo.
Al hilo del virus, restricciones y demás, en España se creó un pánico generalizado (e infundado) a la movilidad, que ha sido bastante frustrante para un culo inquieto como el mio. Las salidas al extranjero se complicaban o directamente se suprimian, por lo que decidí optar por el turismo nacional de momento. Que forma mejor de hacerlo que en una casa portatil que he adquirido. Si señores, uno de los sueños de mi vida era tener una furgoneta con la que perderme por toda la geografía, y se ha materializado.
Todo empezó probándola (ya que era de mi primo Borja) por la sierra madrileña en una carrera de trail que finalmente se anuló y que decidí hacer por mi cuenta. Me casqué 17km por los alrededores de Rascafria después de haber dormido mi primera noche en ella y decidí que la tenía que comprar.




Tras comprarla, la ya bautizada como Minerva (en honor a mi añorada residencia sueca), ha sufrido mis impulsos viajeros nacionales llevándola por la Sierra de Jaén, Úbeda, Málaga, Ronda, Setenil de las Bodegas, Benalmádena, la Sierra de Madrid, Torrevieja y los pueblos de Ávila.












A principios de Julio hice un viaje algo más largo para conquistar mi pais número 56 (o 57, ya no estoy ni seguro) pero que contaré en mi próximo post, que esta vez si que será en breves.

miércoles, 6 de enero de 2021

Back in Canarias

Nuevo año, nuevo diseño de blog. Llevaba bastantes años con el diseño actual y un par de banners indeseados que no lograba quitar, me han empujado a hacer este cambio, que por otro lado era necesario. Renovarse o morir.
Los doce meses que hemos dejado atrás, han sido quizás los más extraños que he vivido hasta la fecha (ya nunca osaré predecir los futuros, dada la película de ciencia ficción que estamos viviendo) y las entradas del blog han sido prácticamente inexistentes, por el simple motivo de la forzada falta de viajes.
Lo más sensato y lo burocráticamente más sencillo por el momento era moverse por el territorio español en contadas ocasiones. En busca de sol y playa en este invierno tan atípico, la mejor opción era Canarias una vez más, y con la excusa de tener varios amigos allí, la visita se convertía administrativamente legal, ya que Madrid sigue con ciertas restricciones de movilidad.
Con PCR obligatoria, me embarqué en mi segundo vuelo del año (que estadística más triste) con destino Agaete, un pueblo al noroeste de la isla de Gran Canaria donde tres amigos de mi añorada Brno pasaban el invierno trabajando remotamente y mi amigo Tobi seguía su viaje por el mundo en solitario. 


Para seguir con el distanciamiento y las medidas, yo me quedé en un apartamento con Tobi en el casco viejo del pueblo, mientras los otros tres personajes disfrutaban de un bungalow de dos plantas en la colina de cara al mar.

Agaete está a una media hora de coche de Las Palmas, lo que lo convierte en más de 1 hora en transporte público, infraestructura, que en las islas, deja mucho que desear. Es un pueblo pesquero con un puerto muy turístico y pintoresco, rodeado por unos verdes acantilados dignos de la era jurásica. El símbolo de la ciudad es el llamado "Dedo de Dios", que era una formación rocosa muy afilada y genuina dentro del mar. Era, porque en 2005 la parte más alta de la roca colapsó debido a una tormenta y dejó a la población sin su característica piedra.


Mi llegada matutina a la isla fue aliñada y bienvenida con un sin fin de botellines, licor de hierbas y copas, que resultaron en un ataque nocturno a la pata de jamón que esta gente custodiaba en su terraza a la luz de la luna y el murmullo del mar.


Los dos dias posteriores fueron para explorar los alrededores a pie por las rutas de senderos que existen por la zona. Fuimos a la playa de Guayedra, una caminata de 1 hora y poco por trayecto por unos desniveles curiosos. Playa rocosa y de violencia marítima accesible también por un hotel cercano. El dia después intentamos llegar a la explanada del Parque Natural de Tamadaba, pero dimos la vuelta unos kilómetros antes, aunque las vistas que nos regaló el paisaje durante las más de 4 horas de hikking fueron espectaculares. 




Cabe destacar los chapuzones en el mar en pleno diciembre en las piscinas naturales de Agaete, que son toda una pasada.


Para mis últimos dos dias alquilamos un coche, que más tarde se quedaría Juan Pablo para poder movernos un poco. Primer dia movidito, viendo unos sitios que no había visitado las anteriores veces:
- Barranco de las Vacas, formación rocosa erosionada con unos senderos sinuosos muy peculiares. La verdad, es que había demasiada gente haciendo la ruta por lo que nuestro paseo fue muy breve.


- El Bufadero, el cual no había visto en todo su esplendor con el mar tan agitado. (no hice la mejor foto la verdad)


- Teror, una localidad en el centro de la isla famosa por su chorizo y sus calles coloridas



- El Faro de la Sardina, lo que sin duda fue lo más impresionante del viaje. Un atardecer viendo como las olas rompían con una violencia enorme uno de los pequeños cabos de la isla. Las imágenes no hacen justicia del espectáculo natural que se podía contemplar allí.



Mi último dia completo lo pasé con Tobi haciendo la ruta algo más turística y la cual ya había hecho el año anterior. Fuímos a las dunas de Maspalomas, a comer a Pepe el Boya en Arguineguín, a que nos clavaran casi 4 pavos por un café en Puerto de Mogán y unos intentos fallidos de ver el anochecer en el Pico de las Nieves o en el Roque Nublo, pero la niebla de aquel dia no nos dejó apreciar con claridad.




La jornada y practicamente el viaje acabaría amenizado por una pedazo de cena con ensalada de pulpo que se curró Matteo.

Y así despedía 2020, viajando de nuevo a la península el último dia del año, un año que dificil olvidaré en todos los sentidos. Un placer haber trabajado con este equipazo durante algo más de un año enseñando inglés, see you soon mamagüevos



Y en unos dias, empieza otra gran aventura...