Llegamos al lugar donde, en principio, pasaríamos la noche, Ivanovka. Pero después de varios intentos fallidos por encontrar el lugar y con la ayuda de la gente local para llamar al supuesto alojamiento, llegó un personaje en coche diciendonos que le siguieramos, ya de noche fuera del pueblo y por unas carreteras secundarias de dudoso destino, por lo que en una curva, dimos media vuelta y huimos de la posible estafa y finalmente dormimos en un resort de carretera en Ismailii.
Por la mañana, tercos en nuestro objetivo, volvimos a Ivanovka. Este pueblo es muy característico por ser uno de los últimos bastiones de etnia rusa en el pais, principalmente de religión de los Molokanes, una escisión de la iglesia ortodoxa, considerados herejes por ésta última, y que son famosos por sus grandes ingestas de leche. El pueblo es conocido en el turismo más alternativo por albergar una buena cantidad de Koljos aún activos, las granjas colectivas que operaban de forma autosuficiente en la Unión Soviética.
En principio leimos, que la entrada a los Koljos estaba prohibida, pero sin preguntar mucho y tirando para alante, entramos con el coche sin problemas. Eso si, era domingo, por lo que no pudimos verlos en pleno funcionamiento :(
De regreso a Baku, paramos en un buen Kebab para celebrar el segundo cumpleaños del viaje, esta vez el de Luis.
Parada en uno de los highlights del pais, la montaña en llamas de Yanardag, que están continuamente en combustión dado que por los poros de las rocas se desprende gas, independientemente de las condiciones climáticas.
Tras ello, fuimos a visitar la gran mezquita de Heydar, un gigante arquitectónico, que aunque no sea antiguo, merece la pena ver, por su tamaño y enclave.
La noche de nuevo en Baku, celebrando el cumpleaños, fue de nuevo para recordar. No sin antes, volver a tener problemas, por tercera vez, con el alojamiento, el cual tuvimos que cambiar.
Segunda resaca del viaje, pero que no impidió seguir visitando cosas al dia siguiente. Fuimos al paseo marítimo donde la llamada Little Venice deja fotos curiosas con las Flame Towers de fondo. El espectacular edificio del Museo de Alfombras también es digno de mención.
Uno de los sitios con mejores vistas y para pasar un rato agradable paseando en Baku, podría ser la Panoramic View, donde está el cementerio de los Mártires caidos, el monumento de Shahidlar, y la mezquita frente al famoso complejo de las Flame Towers.
Dos datos curiosos más que me llamaron la atención del pais fue, uno la cantidad de policia en las calles de todo el pais y la cantidad de extractores de petróleo por todo el campo.
El siguiente dia sería hora de visitar el Parque Nacional de Gobustan, un sitio de interés arqueológico por las tallas rupestres y petroglifos que algunos de ellos están en impresionante estado de conservación.
Tras ello, nos adentramos campo a través en busca de los volcanes de lodo, que como dato curioso el pais de Azerbaiyan tiene más del 50% de esta clase de volcanes de todo el mundo. Encontramos una serie de ellos, donde sobre todo Luis y Juanfran disfrutaron como niños metiendo las manos en los cráters. Realmente son el ascenso de gases de depósitos de petróleo que elevan el lodo de la tierra formando pequeños cráters y burbujeo, pero sin estar a temperaturas extremas. Se puede incluso enceder una llama en ellos.
Como broche final del dia, y ya casi del viaje, decidimos pasarnos por un Haman para darnos unos baños, unas sesiones de sauna y unos masajes tradicionales (llamado Kish). Con nuestra respectiva cerveza para reponer fuerzas tras ello.
El último dia, previo a nuestro vuelo, nos dimos una vuelta por los bazares y nos dio tiempo a echar una partida de bolos de camino al aeropuerto.
Vuelo con escala de una noche en Roma Fiumincino, que me dio tiempo de sobra para pasear por el pueblo, caminar al aeropuerto y ver un extraño museo a pie de calle de artefactos muy peculiares abandonados.
Viajazo de 10 y con una compañia inmejorable. En unos dias pongo rumbo a centro europa, pero no adelantemos acontecimientos, porque va a dar que contar.